• Go to:

Los tumores de riñón se clasifican en función de su estadio, el subtipo, y el grado de agresividad de las células del tumor. Esos tres elementos son la base de su secuencia de tratamiento.

Sistema de estadificación

El estadio de un tumor indica lo avanzado que está el tumor, y si existen o no metástasis en los ganglios linfáticos u otros órganos.

El estadio del tumor está basado en la clasificación TNM (que viene de las siglas en inglés de Tumor, Ganglio linfático y Metástasis ). El urólogo evalúa el tamaño y la invasión local del tumor (T), y determina lo avanzado que está, dentro de 4 estadios. También se evalúa si cualquier ganglio linfático está afectado (N) o el cáncer se ha extendido a otra parte del cuerpo (M). Si el tumor de riñón metastatiza lo suele hacer en los pulmones, o en los huesos o el cerebro. Las figuras 1 a 5 ilustran los distintos estadios.

Subtipo de tumor

De manera parecida al estadio, el subtipo de tumor de riñón es importante. El subtipo es determinado por el patólogo, y el proceso se conoce como análisis histopatológico. El especialista examina el tejido del tumor obtenido ya sea por biopsia o tras la extirpación quirúrgica. La biopsia renal no es un procedimiento habitual en el diagnóstico de cáncer de riñón. En la mayoría de los casos el subtipo de tumor no será conocido hasta la intervención quirúrgica.

Existen varios tipos de tumor de riñón. La mayoría son tumores de células renales (cerca de 80-85%), de los cuales el subtipo más frecuente es el carcinoma de células renales de células claras (80%), 10 % son tumores papilares, y 5% de carcinomas de células renales cromófobas. El 5% restante de los carcinomas de células renales incluyen carcinoma de células de los conductos colectores (o Carcinoma de Bellini) y una variedad de carcinomas hereditarios poco frecuentes.

Si usted es diagnosticado de alguna variedad poco frecuente su médico le dará información detallada sobre las posibilidades terapéuticas. Hay distintas maneras de tratar los tumores de los subtipos más frecuentes. Las opciones se discuten por un equipo multidisciplinario de médicos, para encontrar el mejor abordaje para su caso (ver El equipo médico).

Tumores benignos

Algunos tumores de riñón no son cancerosos. Se conocen como tumores benignos. Los tumores benignos del riñón más frecuentes son los oncocitomas y los angiomiolipomas.

Los oncocitomas son diagnosticados habitualmente tras el análisis histopatológico, dado que los escáneres no siempre los pueden distinguir con facilidad. Las opciones más frecuentes de tratamiento para estos tumores son la nefrectomía parcial y la vigilancia activa. Puede leer más sobre estas opciones de tratamiento en la sección de Cáncer de Riñón Localizado.

Un angiomiolipoma (AML) es un tumor benigno. Es 4 veces más frecuente en mujeres. Generalmente se diagnostica tras realizar una ecografía, una TC o una RMN, o si el tumor sangra y produce síntomas. Aunque el AML es un tumor benigno, el riesgo de sangrado espontáneo en el riñón se aumenta si continúa creciendo. Se recomienda extirparlo en caso de que:

  • Sea un AML grande (mayor de 4 cm)
  • Se trate de una mujer menor de 45 años
  • El tumor produzca síntomas
  • No sea fácil acudir a un médico en caso de emergencia, porque viva muy lejos de un hospital o tenga una movilidad limitada

Habitualmente un AML se extirpa mediante una nefrectomía parcial, pero en algunos casos puede ser necesario extirpar el riñón entero. La nefrectomía radical se recomienda en caso de sangrado muy importante del riñón.

Quistes renales

Algunas masas del riñón no son tumores, sino quistes renales. Son bolsas rellenas de fluido localizadas en el riñón, y son fácilmente reconocibles en una TC. Los quistes pueden ser malignos. En ese caso probablemente precisen ser extirpados quirúrgicamente.

Grado histológico

El tercer componente de la clasificación es una evaluación del grado de agresividad de las células tumorales. El grado nuclear de Fuhrman es el más frecuentemente utilizado. El patólogo clasifica el tumor de 1 a 4 grados.

Fig. 1: Un tumor estadio I es un tumor de hasta 7 cm, limitado al riñón.
Fig. 1: Un tumor estadio I es un tumor de hasta 7 cm, limitado al riñón.
Fig. 2: Tumores estadio II están limitados al riñón, pero son mayores de 7 cm.
Fig. 2: Tumores estadio II están limitados al riñón, pero son mayores de 7 cm.
Fig. 3: Tumores estadio III han invadido ya la vena renal, el tejido graso peri-renal o la vena cava.
Fig. 3: Tumores estadio III han invadido ya la vena renal, el tejido graso peri-renal o la vena cava.
Fig. 4: Tumores estadio IV se han extendido más allá de la fascia renal y/o la suprarenal. A veces, uno o más gánglios aparecen afectos en estos casos.
Fig. 4: Tumores estadio IV se han extendido más allá de la fascia renal y/o la suprarenal. A veces, uno o más gánglios aparecen afectos en estos casos.
Fig. 5: Cáncer renal metastásico puede diseminarse a los pulmones, huesos o el cerebro.
Fig. 5: Cáncer renal metastásico puede diseminarse a los pulmones, huesos o el cerebro.

El equipo médico

  • Urólogo: Un urólogo está especializado en el sistema urinario sano y enfermo.
  • Oncólogo: Un oncólogo está especializado en todo tipo de cáncer.
  • Oncourólogo: Un oncourólogo está especializado en los cáncer de, por ejemplo, la vejiga, el riñón, la próstata, o los testículos.
  • Patólogo: Un patólogo estudia los tejidos, la sangre o la orina para entender las características específicas de las enfermedades. En el tratamiento del cáncer el patólogo ayuda en la clasificación de los tumores.
  • Radiólogo: Un radiólogo está especializado en las técnicas de imagen, y analiza ecografías, TAC, RMN u otros escáneres que se puedan hacer para diagnosticar o vigilar un tumor.

Pronóstico individual

Tras el diagnóstico y la clasificación, su médico comentará con usted las distintas opciones de tratamiento. La estrategia terapéutica está basada en la clasificación TNM, el grado de Fuhrman, y el subtipo de tumor. El pronóstico individual se podrá establecer tras dicha clasificación. Sin embargo hay que tener en mente que esto es sólo una predicción, que no puede tener en cuenta todos los imponderables que puedan surgir.