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Vigilancia activa

Si padece crecimiento prostático benigno pero no tiene ningún síntoma molesto en el tracto urinario inferior  lo normal es que no necesite fármacos o cirugía para su afección. Bastará con que el urólogo le explique en qué consiste su situación, cómo puede evolucionar y qué ajustes deberá hacer a su estilo de vida para sobrellevar y atenuar sus síntomas. También podría hacerle un seguimiento durante los meses o años siguientes y sólo le tratará cuando sea necesario. Es lo que se conoce como vigilancia activa.

La vigilancia activa es una buena opción si sus síntomas son leves y si su calidad de vida no se ha deteriorado. Aunque lo parezca, no se trata de un planteamiento pasivo, ya que incluye frecuentes revisiones para comprobar si la situación no se agrava.

Antes de prescribir un tratamiento, en la mayoría de los casos de crecimiento prostático benignose ofrece un período de vigilancia activa. Se suele recomendar porque es muy raro que se presenten complicaciones graves durante ese período. De hecho, algunos síntomas pueden mejorar por sí solos, y otros pueden permanecer estables durante años.

Un programa de vigilancia activa consta de:

  • Evaluación de los síntomas
  • Exploración física
  • Análisis de sangre y orina
  • Información al paciente sobre su patología
  • Apoyo psicológico
  • Consejos sobre estilo de vida y autocuidados

Consejos sobre el estilo de vida

  • Beba al menos 1 litro de líquido al día y pregunte a su médico si puede beber más cantidad
  • Beba más si vive en un clima cálido o si realiza mucho ejercicio físico
  • Beba menos antes de efectuar viajes largos y durante los mismos
  • Beba menos a última hora del día para no tener que levantarse por la noche a orinar
  • Evite beber alcohol y cafeína, ya que aumentan la producción de orina e irritan la vejiga
  • Intente hacer ejercicio 2 ó 3 veces a la semana. El sedentarismo puede hacer más difícil orinar y causar retención urinaria
  • leve una dieta rica y equilibrada
  • Intente siempre mantener la zona inferior del abdomen seca y abrigada. Si va a nadar, lleve ropa seca para poder cambiarse en cuanto salga del agua. La humedad y el frío pueden aumentar la necesidad de orinar e incluso producir infección de orina
  • A veces la orina salpica y puede mojar el asiento del inodoro o el suelo del baño. Para evitar esa situación, algunos hombres prefieren orinar sentados, mientras que otros optan por orinar en un recipiente y vaciarlo a continuación en el inodoro.

Autocuidados

Además de seguir los consejos de su médico sobre el estilo de vida en general, puede ocuparse activamente de los síntomas que le produce el CBP en su vida cotidiana. Los siguientes autocuidados pueden reducir los síntomas y estabilizar la situación.

  • Vacíe totalmente la vejiga cada vez que orine. Para conseguirlo puede ser útil orinar sentado
  • Si nota que su vejiga no se ha vaciado del todo después de orinar, vuelva a intentarlo al cabo de 5 minutos
  • Utilice una pequeña compresa para que absorba las pérdidas involuntarias de orina
  • Después de orinar, apriete con los dedos debajo del escroto para presionar la uretra y luego deslícelos desde la base hasta la punta del pene para que salgan las últimas gotas de orina. Esto le ayudará a no mojar su ropa interior
  • Haga ejercicios respiratorios para desviar su atención de la sensación de urgencia
  • Ejerza presión en el pene o en el periné (Fig. 1) para desviar su atención y no pensar en orinar
  • Intente “aguantar” más tiempo cuando sienta urgencia de orinar. Con ello entrenará su vejiga para que retenga más orina y no tener que orinar tan a menudo
  • Evite el estreñimiento por medio de una dieta adecuada
  • Evite la exposición repentina a temperaturas bajas, e intente llevar siempre abrigada la parte inferior del abdomen
Fig. 1a: Tracto urinario del varón.
Fig. 1a: Tracto urinario del varón.

Tratamiento farmacológico

Supongamos que ya le han diagnosticado crecimiento benigno de próstata y que su médico le aconseja seguir un tratamiento farmacológico, el cual está recomendado cuando los síntomas son tan molestos que afectan a la calidad de vida. En este apartado se describen distintas opciones farmacológicas para que pueda considerarlas con su urólogo y decidir conjuntamente cuál es la más indicada para Vd.

Los factores que influirán en la decisión son, entre otros:

  • Sus síntomas
  • El tamaño de su próstata
  • Su historial médico
  • Los fármacos comercializados en su país
  • Sus preferencias y valores personales

Existen varios grupos de medicamentos para tratar los síntomas causados por el crecimiento prostático benigno:

  • Plantas medicinales
  • Alfabloqueantes
  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (5ARI)
  • Antagonistas de los receptores muscarínicos (ARM)
  • Inhibidores de fosfodiesterasa tipo 5(5IPDE)
  • Combinaciones de fármacos

Tratamiento quirúrgico

Supongamos que ya le han diagnosticado crecimiento benigno de próstata (CBP) y que su médico le recomienda operarse. En este apartado se describen distintas opciones quirúrgicas para que pueda considerarlas con él y conjuntamente decidir cuál es la más indicada para Vd.

Los factores que influirán en la decisión son, entre otros:

  • Sus síntomas y su calidad de vida
  • El tamaño de su próstata
  • Su historial médico
  • Los tratamientos que puede ofrecer su hospital y el que sea mejor en manos de su urólogo. Pregúntele qué experiencia tiene con la opción que le recomiende. Vd. tiene derecho a conocer el porcentaje de complicaciones que ha tenido con ese procedimiento la persona que va a operarle
  • Sus preferencias y valores personales. No existe un tratamiento ideal para todos los pacientes

A continuación presentamos información general sobre distintos tratamientos quirúrgicos, teniendo en cuenta que las situaciones pueden variar según los países.

¿Cuándo debe pensar en operarse?

  • Cuando sus síntomas empeoran a pesar de haber recibido tratamiento farmacológico
  • Cuando tenga complicaciones causadas por el CBP o esté en riesgo de tenerlas. Estas complicaciones pueden ser:
    • Insuficiencia renal
    • Dilatación de los riñones
    • Incapacidad para orinar (retención de orina)
    • Infección recurrente de las vías urinarias
    • Frecuente presencia de sangre en la orina
  • Si no tolera bien el tratamiento farmacológico
  • Si prefiere operarse a recibir tratamiento farmacológico

Durante una intervención quirúrgica el médico elimina la parte agrandada de la próstata (también conocida como adenoma). Hay distintos tipos de procedimientos quirúrgicos, todos ellos encaminados a aliviar sus síntomas y a mejorar su flujo miccional.

Los principales procedimientos quirúrgicos son:

  • Resección transuretral de la próstata (RTUP)
  • Incisión transuretral de la próstata (ITUP)
  • Prostatectomía abierta
  • Tratamiento con láser
  • Stents prostáticos
  • Ablación transuretral con aguja (TUNA)
  • Terapia transuretral por microondas (TUMT)

También presentamos en este apartado las inyecciones de etanol y de toxina botulínica. Todavía se están estudiando los efectos de estos procedimientos, cuya aplicación está aún en fase experimental.

Cada técnica quirúrgica tiene sus propias ventajas e inconvenientes. La elección del tratamiento depende de cada situación y preferencias.

Nuevos procedimientos

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Inyecciones intraprostáticas de etanol

El etanol, que es alcohol puro, se inyecta a través de la uretra o del recto en el tejido prostático. Su objetivo es reducir el tamaño de la próstata y mejorar el flujo miccional.

Inyecciones intraprostáticas de toxina botulínica

La toxina botulínica es ampliamente conocida por uno de sus nombres comerciales, Botox. Es una potente sustancia tóxica que se utiliza en cirugía estética. En el tratamiento del CBP bloquea las terminaciones nerviosas y relaja el músculo liso de la próstata. Además, reduce su tamaño y mejora el flujo miccional. Se puede inyectar a través de la uretra, del recto o del periné. Estudios recientes desaconsejan el uso de la toxina botulínica para tratar los síntomas del tracto urinario inferior en hombres con CPB.

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